Que me gusta una escopeta y un perro con buenos vientos, y una vezana de trigo y una sombra para yo verlo. Y que se arranque una liebre como el viento ligera, y que la corra mi perro, y que la alcance a mi vera. Y me gusta disfrutar de mi escopeta y mi perro, y de una copa de vino, y de los hombres cabales que al campo vienen conmigo.

Mi perro bebe en mi mano si vamos de cacería, y espera que se la de de la cantimplora mía. Y no teme a los barrancos ni a los caminos cortaos, porque mi perro confía que su amo está a su lado. Cuando mi perro me ve con la escopeta encará, se queda fijo mirando para ver dónde voy a tirar. Y si ve que no disparo, me avisa con un gemido para que la próxima vez, no me coja distraío.

El mejor trago de vino yo me lo tomo sentado, esperando que mi perro me traiga lo que he cazado. Un pajarillo perdiz, que lo alicorté de un tiro en lo alto de un collado y se escondió entre los trigos.

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3 de julio de 2011

ADIOS A MI CABEZÓN, UN BUEN RECLAMO.

Así me lo encontré, que mala leche da, llegar a la pajarera y encontrarte, a uno de tus mejores reclamos así, el día antes, me cantaba y me picoteaba, estaba como siempre, no note nada.
Parece mentira, que el día antes estaba mas fresco que una lechuga, y al día siguiente zapatazo.
Comió y bebió, como siempre no le note nada raro, y estaba como una pelota, hermoso como siempre. La parte buena si es que la hay, es que mi pajarillo no ha sufrido al morir.
Aquí esta, enterrado mi CABEZÓN a la sombra de una higuera, en el huerto para que no le falte ni verdura, ni un buen higo que llevarse a la boca, que descanse en paz mi pajarillo.